Cómo se consigue una Clásica
Se adquiere en CADECA por un importe pequeño en divisa. No hace falta abrir cuenta bancaria ni pasar por el banco, y es una gestión de una sola vez: a partir de ahí puedes recargársela desde el exterior tantas veces como quieras. Cuando la reciba, el dato que te tiene que pasar son los 16 dígitos —que empiezan por 9760— y el nombre del titular tal y como aparece impreso.
Dónde funciona y dónde no
Funciona en comercios y servicentros que operan en divisa con terminal POS, y en cajeros automáticos, donde entrega CUP al cambio del momento. Ese segundo uso es el que la hace válida en cualquier parte del país, incluso donde no hay tiendas en divisa: se extrae efectivo y se compra donde se compra siempre.
Lo que no hace: transferencias. Al ser prepago y no estar asociada a una cuenta, no se puede mover saldo de una Clásica a otra ni hacia una cuenta MLC. El desglose completo de usos está en dónde usar la Tarjeta Clásica en Cuba.
Cuando el POS la rechaza
Suele no ser el saldo. Por orden de frecuencia: banda magnética desgastada —es tarjeta de banda, no de chip, y el uso la degrada hasta que falla de forma intermitente—, terminal del comercio sin conexión, PIN mal introducido varias veces, y solo en último lugar saldo insuficiente. El diagnóstico correcto empieza por comprobar el saldo en un cajero: si el cajero responde, el problema era del comercio.
Seguridad: lo que nunca hay que compartir
Para ingresar dinero basta el número y el titular. Para sacarlo hace falta el PIN y la tarjeta física. Esa asimetría es la que hace seguro darte el número, y también la razón por la que nadie debe pedirte el PIN, fotos del carné de tu familiar ni códigos que le lleguen por SMS. Las señales de alarma están recogidas en estafas con recargas a Cuba.